Dom - 25 Jul
Escrito por Lenín E. Salmon
En mayor o menor grado todos somos o hemos sido impulsivos. Algunos lo reconocemos como un defecto y asumimos la responsabilidad de nuestros actos, otros lo negamos y culpamos a la inmadurez, a la crianza, a alguna predisposición congénita o hereditaria, o al clima tropical (¿somos menos impulsivos en verano?). Y no es que nos guste serlo, ya que terminamos arrepintiéndonos de buena parte de nuestras reacciones.