Cuestión de memoria

26 de Agosto de 2018
Dayse Villegas

¿Cuándo es momento de preocuparse por los olvidos ocasionales? La edad, el estilo de vida y la forma de dormir tienen peso en la respuesta.

Aunque es sabio vivir el momento, no siempre se puede estar en el tiempo presente. No en vano, en la mitología griega, la diosa de la memoria, Mnemósine, es la madre de las nueve musas de las artes, las ciencias, la artesanía y la cultura.

Así ilustra el psiquiatra y filósofo Neel Burton la importancia de la memoria. En su experiencia trabajando con la enfermedad de Alzheimer y otras formas de demencia, está al tanto de que sin la capacidad de recordar no hay lenguaje, lectura, aprendizaje, construcción, guía, decisiones, identidad ni capacidad de desarrollar y mantener relaciones.

“Vivir sin memoria es vivir un perpetuo presente, sin pasado y sin futuro. No se puede construir sobre nada ni tener propósito”. Ni significado. La nostalgia, el sentimiento por lo pasado, es estimulada por la sensación de soledad, desconexión o falta de significado. Revistar el pasado nos da contexto, perspectiva y dirección, recordándonos que nuestra vida no es tan banal como parece, que hay una narrativa y que habrá otros momentos valiosos.

Trágicamente, dice Burton, la gente con severa pérdida de memoria no puede revisitar el pasado y muchos recurren a inventar recuerdos para recuperar el significado y la identidad que todos anhelamos. “La búsqueda de sentido está tan profundamente instalada en la naturaleza humana, que cuando lo instaron a definir al hombre, Platón respondió simplemente: ‘Un ser en busca de sentido’”.

En el consultorio

No hay motivos para temer. Lo más exhaustivo será una resonancia magnética, necesaria para el diagnóstico porque ofrece detalles milimétricos en el cerebro, como lesiones vasculares micro, que son las que causan pérdida de memoria, en lo que se conoce como demencia vascular.

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Antes de eso, es útil una entrevista con el paciente y sus familiares cercanos y el test Mini-Mental o prueba mini del estado mental. Contiene ejercicios sencillos de repetición, deletreo y ubicación espacio temporal.

“A la cabeza de la pérdida de memoria está la enfermedad de Alzhéimer (80% del motivo de consulta)”, informa el neurólogo clínico Carlos Bodero, jefe del Servicio de Neurología del Omni Hospital. La segunda vendría a ser la demencia vascular; el paciente tuvo un infarto cerebral y no hay aporte sanguíneo en un segmento”. Los efectos son variados, dependiendo de si esto ocurre en el área del lenguaje, del cálculo, del humor o de la afectividad.

Más raras son las demencias por virus, deficiencia de vitamina B1, problemas metabólicos como el hipotiroidismo. En este último caso, el principal síntoma es la abulia (falta de voluntad y energía). Por estas razones, el médico podría pedir también exámenes de laboratorio.

El cerebro envejeciente

A partir de los 65 años, dice Bodero, empieza este proceso. Las regiones frontales de la corteza cerebral son las más vulnerables a la pérdida de su integridad estructural con el envejecimiento.

La pérdida de la memoria puede ser leve, moderada o grave. En la primera fase se pierden los recuerdos inmediatos: qué almorzó, qué hizo ayer, para qué salió de la casa. De detectarse en esta etapa, el neurólogo propone al menos tres cambios en la conducta que forman parte del tratamiento.

1. Haga suficiente ejercicio, dice Bodero. La actividad física regular, 5 días de 7, 40 minutos por cada sesión, permite una buena perfusión cerebral. “Si usted no se mueve, no funcionará la medicina”.

2. Duerma bien, ocho horas diarias. Las personas con insomnio o algún tipo de trastorno del sueño tienen más riesgo de demencia. “No solo es dormir, sino respirar bien mientras uno duerme”. La apnea del sueño (respiración interrumpida o superficial) y el roncar no permiten una oxigenación normal, por encima del 95%. “Por debajo de 90 ya es peligroso y acelera la reducción de la corteza cerebral”. El sueño es un requisito para la consolidación de la memoria. Tenga una hora fija para acostarse. Evite el ‘insomnio tecnológico’.

3. Lea a diario. Bodero ve el leer (sea o no ficción) como una manera de vivir que disminuye la incidencia de las enfermedades de la memoria y de la cognición. Cuando usted lee un libro, no hay otra voz que interfiera, “es usted quien está interpretando, y eso activa más circuitos cerebrales”.

A las anteriores, Burton suma:

4. Ponga atención. No puede procesar información y memorizar sin esto. Trate de desarrollar interés por las cosas que hay a su alrededor. “Viva como si todo fuera un milagro”.

5. Involucre todos los sentidos que pueda. Por ejemplo, si está en una clase, tome notas. Si está leyendo, hágalo en voz alta para usted mismo y ponga emoción en las palabras.

6. Estructure la información. Si necesita recordar una lista de ingredientes, divídalos mentalmente en entrada, plato fuerte y postre, y visualice el número de ingredientes para cada grupo.

7. Procese la información. Si es posible haga un resumen en sus propias palabras. O reorganícelo para que sea más fácil de aprender. Trate de entender el significado. Los actores aprenden mejor sus líneas cuando las pueden entender y sentir.

8. Relacione la información con lo que ya sabe. En el ajedrez, el conocimiento de las partidas previas ayuda a la memoria para predecir una jugada.

9. Use mnemotecnia. Ate la información a imágenes, frases y acrónimos.

10. Revise la información a diario, ampliando el tiempo hasta que se sienta cómodo.

11. Sea creativo. Las experiencias inusuales son mucho más fáciles de recordar. Por eso los viajes y fiestas dejan la impresión de ‘estar vivo’ y de haber tenido una vida más extensa y plena. “Nuestra vida es tan corta o tan larga como la recordamos, tan rica como la imaginamos y tan vibrante como la sentimos; tan profunda como la pensamos”.

Leer disminuye las enfermedades de la memoria y de la cognición. Cuando usted lee un libro, no hay otra voz que interfiera, es usted quien está interpretando, y eso activa más circuitos cerebrales”.
Dr. Carlos Bodero

El corazón y el sueño

¿Cómo se mide la oxigenación en el cerebro? En el día, se usa un pulsioxímetro, un dispositivo no invasivo que mide la saturación de oxígeno en los tejidos. “El problema es cuando uno duerme”, por eso el equipo médico realizará una polisomnografía para censar la respiración nocturna.

La hipoxemia (baja oxigenación) nocturna sostenida es grave. Causa inflamación en todo el cuerpo y acelera el corazón durante el sueño. Idealmente, el sueño REM representa el 25% del tiempo que la persona duerme. Durante este periodo, el cerebro y el organismo se energizan y es cuando se sueña. Se considera que esto influye en el proceso de almacenamiento de recuerdos y aprendizaje y también ayuda a equilibrar el estado de ánimo.

Pero la mayoría de las personas, dice Bodero, no saben que tienen un problema que les impide tener sueño REM. Pueden atribuirlo, por ejemplo, a que necesitan levantarse varias veces en la noche para orinar. “El insomnio inhibe la hormona antidiurética, pero las personas lo atribuyen al consumo de líquido o a problemas de la próstata. Si regulamos los factores de riesgo del sueño, tendremos éxito en el tratamiento”.

SEÑALES TEMPRANAS

La neuropsicóloga Michelle Braun, de la Junta Estadounidense de Psicología Profesional, indica cuándo poner atención a los problemas de memoria.

Primero, cuando la memoria inmediata está más débil que antes, e incluye información bien conocida y usada con frecuencia: el teléfono o la dirección de la propia casa, la ruta a la tienda habitual, por ejemplo. Esto no es lo mismo que olvidar nombres de conocidos que no ha visto en años hacer un pago o una función matemática que nunca aprendió bien.

Segundo, dificultad en relacionarse o realizar tareas diarias. Conversaciones, citas y procesos; formas de tomar las medicinas o de hacer un trámite con el que nunca se tuvo problemas. No espere a olvidar memorias de la niñez, porque esto no ocurre al principio, es un signo posterior.

Por último, escuche cuando otros le hagan notar que su memoria está empeorando. Puede que usted no se dé cuenta o no quiera admitirlo.

 

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